Se convirtió en alguien que me visita cada mañana, que me ve y se va. Cuando cierro los ojos ya no veo nada. Cuando cierro los ojos estoy otra vez en el borde. Se convirtió en un susurro. Se convirtió en silencio. Se convirtió en nada. Oh, mira las sombras bailar. Mira a mis fantasmas sonreír. Mira las luces en el cielo. Dime si me ves, grítame la histeria, abraza mis lágrimas, pero déjame ir. Se convirtió en cenizas, las lágrimas y los recuerdos. Salí a buscarles pero no sé si vuelva. Soy lo que soy, lo que fui y tal vez lo que nunca tus ojos vieron. Soy la que se convirtió de cenizas a alas. Soy quien se fue. Viste mi dolor. Le viste estrellarse a mi alrededor. El alma que desciende de las estrellas y las sombras. Las letras en desgracia bailando en el infinito. Las caricias pérdidas. Los besos de sueños abandonados en el suelo. Le viste sonreír cuando te amó, le viste llorar la soledad. ¿Me viste a mí? Promesas dejadas en libros. Sonrisas convertidas en muecas. Silencio. Vino a buscarme y se clavó en mi piel como mil espinas. Pero nunca volvió a ser el mismo. Recorrió las carreteras. Tu sombra se volvió su desesperación. Ya no me ve. Cierra los ojos y no hay nada. Nada. ¿Qué hay más allá de las historias? ¿Qué secretos oculta tu vieja foto? ¿Por qué viaja en el viento tu voz? Las huellas en la puerta delatan la presencia del pasado que no quiere irse. Las maletas llenas de cartas contemplan las horas que dejé. Los ojos del amor no perdonan mis pecados, no olvidan las espadas ni su mirada pérdida. Se convirtió en desesperación cada mañana. Se convirtió en mi abrigo y mi alimento. Se convirtió en mí. Y en nada.
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