Ya llegaste aquí, ahora puedes irte. Aún estoy buscando el botón de privado, cuando lo encuentre vuelve. "Estás entrando en aguas desconocidas de la conciencia humana; a un lugar retirado del universo". Si, estás en mi diario.
domingo, 23 de junio de 2013
lunes, 17 de junio de 2013
Nunca más.
Han sido 18 años de aventuras, ¿de aventuras? ¿A quién pretendo engañar? Han sido 18 años de perfección, de elegancia y conciencia. Tal como sueño que mis hijos vivan. ¿Errores? Además de momentos incómodos, eso es lo que me sobran. Pero ¿qué es esto hablo de perfección y de errores? La hija perfecta que se encarga de triunfar y ser ejemplo, y la estúpida que no piensa y comete errores a cada paso. Eso soy.
Ya nunca más viviré esto. Ser la hija perfecta (o tratar de lograrlo) fue el peor error que he cometido. Ya nada volverá.
Guardo en mi memoria cada momento, cada insignificante momento, valga la pena recordarlo o no. Siempre hay uno para hacerme sufrir y otro para regocijarme en el dolor. Hace tres años murió el muchacho del que me enamoré a primera vista, un amor insignificante pero hermoso. No valió de nada, y solo yo guardo el recuerdo. El mundo nunca lo conoció, yo no dejé que eso pasara. Solo han habido dos momentos como aquel en el que conocí al chico que murió. Y ambos dejaron dolor tras su rastro. En uno conocí el amor a primera vista, no creo que vuelva a vivirlo. Y el otro me mostró lo que en 17 años nunca pude vivir, una adolescencia desperdiciada solo por tratar ser la perfecta de mamá y papá. Ya nunca más volveré a sentirme de esa manera. Creo que ya no soy capaz de amar o de enamorarme. Perdí la inocencia de la adolescencia que me hacía querer amar a alguien. Conozco el final de todo desde hace un tiempo, y gracias a ello perdí la opción de poder olvidarme del futuro. Ya no importa lo que haga, simplemente ya no siento nada. Envidio a aquellos que se aman apasionadamente, pues me siento incapaz de poder hacerlo. Que lindo era sentirse enamorado. Que lindo era mirar a los ojos de la incertidumbre y dudar, sentir mariposas y ahogarte con las palabras. Como si final enamorarme fuera a valerme de algo.
Ya nunca más volverá nada de lo que dejé atrás. Solo los recuerdos, los malditos recuerdos como dagas que me atraviesan siempre que intento olvidar.
lunes, 3 de junio de 2013
3/6
Jamás había llorado tanto en una noche. Un fin de semana que cambio mucho. Un campobosco espectacular, Jesus Christ. Aunque el trabajo apenas empieza.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)