sábado, 23 de abril de 2011

15-04-2011



¡Gracias feas y feos!

Éste es un pequeño recuerdo de la sorpresa que me dieron en la mañana de mi cumpleaños, el pasado viernes 15 de abril. Dieciseis años. Si, he llegado a ser más grande que lo que quería. Soy una vieja. Una adulta joven.

miércoles, 13 de abril de 2011

Fotografía: La eternidad del bosque.

Puede que esto no te importe. Fue un exámen de castellano. Teníamos que escribir un cuento sobre muerte y la selva. Pero a mi la selva no me inspira. Chequéa lo que hice.

Caminaba por el sendero a casa, atravesando el bosque que dividía los suburbios y el instituto. Ya casi había finalizado el día, y el sol se ocultaba entre las nubes, despidiéndose del mundo lleno de angustías y dolores. Yo lo veía desaparecer entre los altos árboles, éstos no hacían ruido. Los abetos y pinos estaban inmoviles, amenazantes y altos se posaban sobre mí. Pero entre el silencio y la oscuridad creciente, en el bosque, se oían distantes los sonidos de los animales silvestres; el dulce cantar de los pajaritos y el caminar de las ardillas entre los árboles. Se sentía paz y tranquilidad. Y era el final perfecto para un día sensacional. Me detuve. Y me senté en un tronco, ya a pocos metros del final del sendero. Podía observar los autos y personas que pasaban cerca de allí. Me sentía en paz y tranquila. Y sin notarlo una gota cristalina se deslizó por mi mejilla hasta mi barbilla. Estaba llorando, aunque sonreía...
Ahí estaba él, recostado sobre la portería, típico de una tarde de verano. Sonreía como de costumbre e iluminaba todoa mi vida con su animo partícular. Se parecía al "David" de Miguel Ángel, posado allí como una estatua perfecta. Lo había amado como un amigo siempre. Pero desde unos meses para acá había acariciado mi mejilla con amor, había clavado sus ojos en los míos y había robado todos los besos de mi arsenal. Lo amaba como a nadie.
...Me había vuelto un mar de lágrimas, sobre aquel viejo tronco. Su mirada aún calentaba mis ojos y mis mejillas se sonrojaban. Sentí por un instante su mano sobre mi hombro y me volví. Recordé, entonces, dónde me encontraba. Si, en el frío, cruel, vacío y oscuro bosque de la vida. Maldije mil veces aquel día de otoño cuando se despidió de mí, en éste mismo tronco. Me alejé como una idiota y lo dejé aquí, aquí donde nunca nadie lo vería, aquí donde daría su último suspiro. Su foto salió en el diario. El fotógrafo, el asesino más nombrado, había encontrado otra victima en el bosque, Charles Swit, mi Charles, había muerto desangrado.
Continuaba llorando cuando aferré mis manos al tronco y toqué una sustancia pegajosa aún existente. Miré mis manos y contemplé la sangre de Charles en mí. Cerré mis ojos y me sumí en la perdición y el vacío. Di mi último suspiro y me dispuse a acompañar a Charles en la eternidad. El fotógrafo había encontrado otra victima, una chica en el bosque. Su daga atravesó mi cuerpo y el flash marcó mi último segundo en la tierra.

sábado, 9 de abril de 2011

Deseo volver a ser niña. Volveré a ser niña en 3, 2, 1... Espera un segundo, no ha sucedido nada.

Recuerdo cómo le decía hoy a un animado, que todos somos unos niños. Al principio él no me entendió y se sintió algo así como que insultado. Continué prácticando mi lavia con él. Mira todos somos niños en nuestro interior, o así debería ser. Nunca debemos olvidar lo que somos. Recuerda siempre lo que Jesús nos dijo una vez: Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos. Les aseguro que el que no acepta el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Mc 10, 13-16. Jamás deberíamos dejar de ser niños. Pues en ellos está lo más bello: la pureza, la humildad, la inocencia y la gracia de Dios. 
A veces me gustaría volver a mi infancia. Si, esa temporada de mi vida que considero una nube de niebla gris en mi vida. Me gustará volver y cambiar tantas cosas, cosas para hacerme sentir orgullosa, cosas para no hacerme pensar que desperdicié mi infancia, cosas que recordaría siempre para no decir que he olvidado toda mi niñez. Pero por más que me sienta triste por no poder volver, me recuerdo constantemente que aún soy una niña. Aún me queda tanto por vivir. Pero no solo por eso soy una niña aún, sino porque trato de llevar eso conmigo: la inocencia y la pureza de los niños, aunque sea bien dificil. Porque sonrío ante las abversidades y porque creo que todo saldrá bien si tienes fé en Dios. O al menos eso creo que creo. Ja-ja. Nunca dejes de sentir a tu niño interior riéndose de tus preocupaciones de pre-adulto, adulto o post-adulto. Pues eso te ayudará a seguir adelante, ya lo verás; y harás que nuestro Padre Dios se sienta orgulloso de ti.

lunes, 4 de abril de 2011

Yo no quiero a cualquiera.

Estuve hablando conmigo misma, hace un poco. Y estuvimos de acuerdo en algo: ¿Por qué no hago mas que hablar de ti en mi blog? ¿Por qué se llama: 'No me leas'? ¿Por qué no mejor: 'Para ti'? Pero logré responderme. No siempre voy a estar encantada de hablar sobre ti. Algún día tendré que cansarme. Y entonces, cuando eso pase ¿qué haré con este blog? ¿Lo dejaré a un lado como a mi proyecto anterior ('Para los que no escuchan')? No. No puedo darme el lujo de desperdiciar otro Mb en tonterías. Mejor era éste título: 'No me leas', y así podría escribir sobre todo lo que me place. Y tener la seguridad de que el título sería como un candado a un diario virtual, y algo que le diría al usuario: No me leas, aquí escribo todo lo que para ti es un secreto. Y no: Aquí plasmo todo lo que amo, disfruto y detesto de él. Que fiasco sería un blog así.
Yo no quiero a cualquiera. Esas palabras de: si me dice que me quiere yo lo querré; son mentiras. O al menos así lo veo. Darle esperanzas cuando no las hay. Yo no quiero a cualquiera, sólo quiero a quien mi corazón dice que quiero. Y deseo a aquel que mis ojos juzgen. Y anhelo a aquel que me diga lo que quiero oir. Pero tarde o temprano terminaré sola. Por engañarme con el  corazón y los ojos, maquinando en mi mente, y esperando complacer a mis deseos.
Siempre he ido en contra de aquel pensamiento: Ama a quien te ama, no a quien te ilusiona. Según lo que yo escribo aquí deben considerarme una persona que no cree en el amor. Pero es que hay tantas formas de amor, que diría que están equivocados. Si, estan equivocados. Creo en el amor. En el amor de Dios, el amor de mis padres, el amor de mis familiares, el amor a los amigos/as, el amor a las cosas, el amor a la música, etc. Pero no creo en el amor juvenil. Te vendría bien saber que me molesta ese amor. No porque no lo haya "encontrado" aún (porque éste no existe), sino porque ¿quién puede amar a ésta edad? En ésta edad donde no estamos concientes de nada, en ésta edad donde todo parace un juego o algo eterno, en esta edad donde nada es en serio, en esta edad donde solo nos divertimos y exploramos nuestro alrededor. Antes muchas personas que casaban jóvenes y vivían felices hasta el final de sus días. Las personas solían ser más puras, quizas se dejaban llevar por el dinero pero aún así entre las dificultades de veía la pureza del amor juvenil, el amor más hermoso de todos. Pero dime tú, ¿dónde ves eso ahora? En éste mundo tan cínico y moderno, parece no importarles ya tales cosas. He visto a niñas maldecir su juventud por "amor", porque las lastimaron, porque lloraron, porque las embarazaron y las dejaron solas. Son tantas tonterías. Hay una vida tan larga y se pierden intentando abrir la puerta de la vida (interpreto la puerta como una metáfora para referirme a la adolescencia).
Okay, volvamos al punto inicial. ¿Por qué yo debo dejar lo que quiero para darle a otro lo que quiere? Si, éste es el pensamiento, quizas, mas egoísta que pueda concebir en mi cabeza. Pero en serio lo pienso. ¿Por qué ese persona si obtiene lo que quiere y yo tengo se suprimir mi querer para darselo? Me molesta realemente. Es lo típico de las películas. Aunque allí siempre nos muestran al hombre renegado, lleno de amor, como la persona más dulce, inteligente y perfecta de todas; y al hombre por que la protagonista lucha como un patán que no se merece nada. Pero eso no pasa siempre en la vida, ¿o si? Yo podría estar persiguiendo la perfección y a mi podría perseguirme un pasado voráz. Quizá debería cerrar mi boca, y conservar mis pensamientos ocultos al mundo. Sería lo mejor, así no lastimaría a quienes tienen fé en ese pensamiento.
Pero de entrada deben saber, yo no quiero a cualquiera ni creo en esas palabras. Así seré hasta que me venza esa guerra llamada "Amor", pero hasta entonces lucharé hasta morir en la batalla.

Yo lastimo personas.

Odio lastimar a las personas. Pero a veces me sale involuntario. ¿No has tenido alguna vez un amigo desde pequeñines? ¿No te ha pasado que después de todo lo abandonaste por otro? ¿Y tú, sin darte cuenta pensaste que todo estaba bien? Luego la vida sigue, herman@, eso lo sabes muy bien. ¿No te ha pasado que ese nuevo amigo por quien abandonaste al amigo de pequeñines te harta? Si, te harta; que te siente incomodo cuando estás con el/ella. Algo siempre pasa. En mi caso pasaron infinidades de cosas. Yo crecí y me dieron un golpe en la nuca, que hizo que me cayera y me diera cuenta de los errores que había cometido con mis amig@s de pequeñines. Intenté cambiar y aún estoy en eso. Pero tomé distancias de aquel nuevo amig@. Y conocí gente nueva, gente que me hizo ser libre. Pero nunca le dije a aquel nuevo amig@ lo que había pasado entre nosotros. Y todo se tornó un engaño encubierto por amistad. Herí a alguien sin que ese alguien lo supiera. Y ahora estamos aquí. El/ella allá esperando con la mano extendida para que yo vaya hacia allá. Y la vacilación en mis piés es notoria. Pero ese alguien no lo sabe, no lo nota. Y como un tonto extiende la mano hacia mí, hacia su perdición, hacia el dolor y la decepción, hacia un mal amigo.
¿No te ha pasado que recibes una llamada de ese nuevo amigo, y que este llora? Tú no sabes por qué llora. Y tragas saliva. La duda se asoma en tus ojos. Y piensas en lo peor (una muerte u otra cosa). Te dice que necesita hablar contigo y cuelga. Y te l@ imaginas en su cuarto, en su cama, llorando. Y tú no sabes por qué. La duda te invade y piensas que lo descubrió, que descubrió el engaño que tu guardabas. Y ahora después de preguntarte cuántas separaciones tendrían tu grupo, sumas una más a la incognita de la decepción y el miedo. 
Tu amig@ llora, y desconoces la razón. Le temes a las palabras, al diálogo y al romper un corazón. Debes decirlo, te repites. Pero no puedes. Porque de verdad lo quieres y aprecias su amistad. Pero no quieres estar tan cerca. No quieres que se lastime con tus espinas, pues a tu rosa ya no le quedan petalos para dar.

viernes, 1 de abril de 2011

Te dire mil palabras que no tendrán ningún sentido para ti, pero a mí me sobrarán las razones para decirtelas.

He estado sentada aquí durante casi una semana. No, estamos hablando de mi mente, no de mi cuerpo. Te he visto pasar constantemente frente a mis ojos. Y nunca te has dignado a voltear completamente. Simplemente, pasas frente a mí como buscando algo o alguien. Sólo de vez en cuando tiras una mirada acompañada de una sonrisa hacia mi banco, pero no te detienes. La abrazaste, y yo miré el suelo. Siempre has girado a mí alrededor como un planeta. Si, como un planeta que se cree mejor. Yo te busqué pero tú no entendiste para qué te estaba buscando. 
Hola, sigo aquí sentada. Quisiera saber qué hay en tu cabeza. ¿Qué carajo estás pensando ahora? ¿Quién se pasea tanto por tu cabeza que te ciega tan feo? A veces quisiera saber si eres tan buen portero como dicen y lazarte un balonazo en la cara mientras no me miras, y así, sentada detrás de mi banco reírme pícaramente. Pero estás más ciego que yo cuando leo una clase de Historia Contemporánea dirigida por la profesora Arianny. Más sordo que yo cuando Aníbal me habla. Más distraído que yo mirando el cielo o al futbolista guapo del oratorio.
¿Sabes? Quiero irme. Si, irme lejos. Muy lejos. Y estar fuera de tu alcance y del alcance de todos. ¿Para qué? Para dejar de ser un espejo. Para dejar de verte reflejado en mí, como todos los demás. Para aprender a ser yo misma. Para sacarte de mi mente. Para hablar sola y volverme más loca de lo que estoy. Para relajarme, pensar, reflexionar y después estar completamente limpia como para poder actuar.
Cuando Génesis me dice que tú y yo deberíamos estar juntos porque las fuerzas sobrenaturales del mundo así lo dictan, porque le gusta vernos juntos, porque el destino nos unió, porque quiere verme feliz; me molesto. Sí, me molesto. Y ahora no quiero hablar de eso. Pero ¿sabes? Tengo que hacerlo. 
Me siento infeliz cuando tengo que sentarme sola aquí. Si, aquí en el banco de mi cabeza. Sufro de “conciencia impulsiva”. Ah, ¿no sabes qué es eso? Bueno, la verdad es que nadie lo sabe. Pero te lo explicaré. Mi conciencia me lanza recuerdos, lindos o feos, inquietantes o agradables, molestos o alegres. Si, la mayoría de las veces son recuerdos tuyos. De cuando sonríes, de cuando me abrazas, de cuando caminas absorto de todo, de cuando juegas, de cuando eres chistoso, de cuando eres tú. Si, tú, repulsivamente tú.
¿Por qué no somos como los amigos normales? ¿No te lo has preguntado nunca? Yo sí. Y también me sé la respuesta. Yo no puedo ser una amiga normal para ti. Tengo puesto el freno de mano en cada movimiento que hago cerca de ti. Y nunca he dejado mis pensamientos y actos en neutro cuando estoy en tu presencia. Me cuesta mucho más ser yo misma contigo, ¿por qué?, porque te tengo rabia. Si, te detesto. Cada vez que estoy cerca de ti o me siento muy feliz o quiero golpearte. Eso no es amor, ¿verdad? Espero que no, porque eso no es nada sano. ¿Te imaginas? Saldrías herido por solo estar conmigo. 
Mirarte a los ojos es divertido, es una prueba para mí. Muchas veces me he preocupado, ¿acaso ves a través de mis ojos mi alma? Espero que no. Tengo mucho que contarte y tan pocos ánimos de hacerlo. 
¿Has sentido qué son los celos? Me imagino que sí, haz vivido lo suficiente y no eres de piedra. Pero recuerda (y nunca lo olvides) que soy una niña que fue sacada del mundo real y que cuando creció la abandonaron de nuevo en él aunque no conocía nada. Yo aprendí a definir los celos como esos ataques internos de querer secuestrar algo que crees que es tuyo y sacarlo del alcance de todos aquellos que signifiquen un peligro para ti en cuanto a la posesión de aquello. ¿Lo consideras correcto? Bueno, no me importa si no lo ves así, porque así lo veo yo. Te quiero secuestrar. 
No puedo pretender que no importa cuando no piensas en mí, ¿piensas que merezco esto? Traté de hacerte feliz pero te fuiste igual. Estoy tratando de olvidar que soy una adicta a ti, pero te quiero y te necesito, soy un adicto a ti. Y ahora se acabo, y no puedo olvidar lo que dijiste. Nunca voy a hacer esto otra vez. Eres un rompecorazones. Un poco dramático, pero le dio casi en el clavo. Si, ésta es una canción de los chicos de simple plan. Si, una de mis bandas favoritas. Cuanto apostaría porque tú no te sabías eso. Bueno, tampoco me preguntes por tus bandas favoritas porque no tengo ni la más mínima idea.
Tus amigos son idiotas. Si, también son mis amigos pero no les digas que dije esto. Lo dejaré hasta ahí, otro día tocamos el tema.
Continuando con el tema que no quería tocar… ¿Por qué me molesta, que tanto Génesis como Marianny digan tales barbaridades? Muy simple y sencilla la respuesta. NO ME GUSTA. Mi cariño hacia ti es extraño, cómo pudiste haberlo notado. Nada está destinado a ser, decía el narrador de (500) días de Summer, y le creo, o al menos así me parece. Me gustaría tenerte a mi lado y así mi inconsciente se quedaría quieto y feliz, y dejaría de fastidiarme tanto en las noches. Si, dejaría de enviarme esos sueños que nunca te contaré, ni a ti ni a nadie que no sea Dios, un sacerdote o un psicólogo. No son malos tranquilo. Pero hablan tanto de mí, que por eso no dejaré que los sepas, no dejaré que me conozcas lo suficiente.
PD: Sé que cuando me miras a los ojos, conoces todos mis defectos, lees mis pensamientos y conoces mi alma. Contigo todo es distinto, parece lindo, parece tierno, como diría Tom: haces que la vida valga la pena. Pero te conozco y sé que no me quieres como yo a ti. Te quiero, amigo.