Querido, hermano.
Hola. Hace mucho que debes sentirte alejado de mí. Debes sentir que te he empujado hacia una esquina alejada de mi vida. Quiero que sepas que no te he cambiado, sigues estando en el mismo lugar, y sigues siendo tan importante como nunca.

He estado hablando constantemente con Pablo (mi oso de peluche), espero que lo recuerdes te manda saludos, y hemos discutido mucho ese asunto que nosotros dejamos de lado. ¿Recuerdas? Cuando constantemente me repetiste que mi soledad es mi culpa por no querer voltear a mi alrededor y ver lo que hay. He dejado a un lado mis sentimientos por tu hermano y he mirado constantemente. La verdad, no espero encontrar nada. No me llames depresiva, detesto que lo hagas, y no me regañes por mi manera de pensar, también lo detesto.
"Hay que culpar a las tarjetas, a las películas y las canciones. Por todas las mentiras y corazones rotos", ¿recuerdas cuando te lo dije? Y me miraste con ojos serios por dejarme llevar tanto por la película y las cosas que Tom decía. Bueno, no dejo de pensar igual. Esas cosas nos hacen querer más de lo que tenemos y nos llevan a un seguro fracaso.
¿Es un delito que una chica quiera querer a alguien que la quiera? Si me diera una rosa, lo querría. Si me dedicara una canción, lo querría. Si me dijera que me quiere con una voz tierna y una caricia haciendose el tonto, lo querría. Y te debes preguntar qué paso con aquel hombre que te dijo que te quería y que significabas mucho para él. Bueno, he ahí mi problema. Los quiero a todos menos a él. ¿Suena cruel no es cierto? Yo he experimentado el estar en su puesto. Aunque para mí, el hecho de que aquel chico no me quisiera fue un canto de aleluya y alegría, lleno de aprendizaje para mi vida.
Yo no dejo de pensar en tu hermano, pues para mí, aunque me avergüence decirlo, es el único chico al que he visto por mas de 600 días y que sé, a pesar de que no es el David de Miguel Angel, que es bello en su interior y que a pesar de sus malos hábitos me gusta todo de él. Pero no me quiere, eso es lo que lo daña todo.
No me importa si es blanco como la cal, podría soportar a un Edward. No me importa si es negro como el plomo, siempre hay chicos lindos y tiernos. No me importa si es café con leche, podría querer muchos así. No me importa si es gordito, siempre tienen buenos sentimientos. No me importa si es flacucho, me gustan así. No me importa si es nerd, me llevo bien con ellos. No me importa si es deportista, me encantaría apoyarlo en los juegos. No me importa si es músico, tocaría con él. No me importa si es alto, me pondría de cunclillas para besarlo. No me importa si es bajo, chocaría mi frente mientras lo miro a los ojos. No me importa si es un chico malo, podría componerlo. LO ÚNICO IMPORTANTE ES QUE ME QUIERA.

Aja, entonces no te entiendo hermana, debes pensar. Se ve que aceptas a cualquiera, sin importar nada. Entonces, ¿por qué no aceptaste a aquel hombre que se animo a confesarte que te quería?
¿Por qué? No tengo una respuesta, la he buscado muchas veces pero no la encuentro. No me veo con él siendo algo mas que amigos o lo que solíamos ser antes de que todo cambiara: hermanos.
No volveré a llamar a alguien más hermano otra vez, más que a ti y mi otro hermano. Espero que las cosas entre nosotros nunca cambien, aunque nos alejemos, aunque tomemos caminos diferentes, siempre serás mi hermano de corazón.
Dios te bendiga. Con cariño y aprecio, siempre tu hermana, Azu.
Coro, Falcón. 2011.
Azucena Dávalos J.