domingo, 26 de julio de 2015

26/7

No veo muy bien sin lentes, y menos con los ojos llenos de lágrimas.

martes, 21 de julio de 2015

21/7

Estoy literalmente: I got no time for feelings, nor confusions. Focus, damn it, girl.

sábado, 11 de julio de 2015

10/7

Recientemente noté que este año falté a mi costumbre dos veces, desde que creé mi blog back then in 2011, jamás dejé un mes sin escribir, ya fuese una tontería, pero escribía. Era mi firma. En el momento en que lo noté empecé a preocuparme. ¿Qué sucede? ¿Acaso dejar de escribir/desahogarse en un blog es muestra de que dejo mi adolescencia atrás? ¿Muestra de que estoy madurando? ¿Muestra de que ya no soy la misma? Bueno, si eso es así lloro mi lenta despedida, blogger, escucha fiel.
Normalmente mis silencios están siempre llenos de pensamientos, me considero una persona que analiza la vida, e incluso con el paso del tiempo he notado que tal vez no soy única, que tal vez todos lo hacen, que todos estamos conscientes, que todos analizamos y guardamos silencios, que tal vez los míos son más notorios solo porque tiendo al drama. Y normalmente, siempre he volcado mis pensamientos aquí. Me había dejado de hacerlo. Me había resguardado solo en mi mente últimamente, pero quizá hoy debería volver.
Hoy me senté entre la gente, y creo que por primera vez en mi vida los vi realmente. Siempre fui una niña tonta tentada a la belleza terrenal, a lo externo y hoy por primera vez en mi vida me encontré con la belleza poco convencional, con una belleza extraña. Y me di cuenta de que no era la primera vez que la veía. Hoy analicé rostros y encontré rasgos hermosos, y me pregunté: ¿por qué yo nunca los he mirado? Y me di cuenta mientras me planteaba oportunidades de que ya iba tarde. Y me pregunté una vez más: ¿Por qué yo siempre voy tarde? ¿Por qué tengo que ser yo la isla? La isla solitaria...
Qué triste isla soy.
Lo peor es que hoy una vez más recordé lo que mis experiencias pasadas me dejaron: estoy harta de conocer gente nueva. Odio a la gente. Odio ser nueva. Odio tener que aprender a relacionarme de nuevo. Y también odio ver cómo mi pasado me pasa factura. Odio ver a las personas que rechacé alzarse en la gloria frente a mí. Odio mi sonrisa de felicitación. Y odio mi risa descorazonada, mi burla hacia mí misma, mi dicha al ver cómo veo que me quedo sola por mi culpa.
Pero no necesito a nadie, ¿cierto? No necesito a nadie más que mi carrera. Because I'm the sweetheartless.