lunes, 23 de mayo de 2011

Las gotas en la ventana...

Lo típico siempre ha sido ver cómo se deslizan las gotas de lluvia por mi ventana. Y el imaginar los momentos que merecen lavarse con el agua. Las canciones que resuenan en el cuarto simplemente no ayudan a olvidar lo que no se quiere recordar. Si, estamos en esas épocas de cielos grises que deberían ser azules. En esos momentos en que el pasto está mojado y no deslumbrando la belleza de la primavera. Cuando los pájaros pían desde sus nidos en vez de volar por los cielos frente a la ventana que se desangra en agua. Cuando los cielos no muestran a los astros, sino que los castigan tras las nubes. Cuando todo parece frío, lúgubre y triste. Cuando llueve...
Despierto entre una densa neblina, típica del alba, que me cubre los ojos y me evita desilusionarme de mis actos. Despierto pensando en lo que no debió pasar. Despierto sin extrañar al sol. 
Las montañas se moldean a los días, y los días a las montañas bañadas en nubes, y a las montañas sin nubes. El azul me marea hasta enamorarme y las nubes me enloquecen de tanta belleza. Estoy atrapada en un huracán de lluvia sin temor, sin dolor, sin pérdida. Incomunicada con el mundo que me rodea; comunicada con el viento en mi rostro. Las sonrisas más lindas son las que las gotas de agua forman en mi ventana mientras miro el crepúsculo atrapado entre nubes. Mientras el amarillo seduce, el naranja sonroja y el rojo apasiona, y junto al rosa y el morado contraído a las sombras, se despide el sol de la tierra lluviosa a la que no pudo mirar ni calentar mucho tiempo más que cuando las nubes flotaban hacia un lado.
El viento frío me corta la mejilla cuando la roza. Pero la sensación de frescura y hogar, merecen cada cortada. De vez en cuando, el calor típico de este lugar regresa para anunciarnos la llegada de mas lluvia. Y es justo en ese instante de sudoración, cuando deseo huir desenfrenadamente y refugiarme en la oscuridad del centro de la montaña, ocultarme del sol que me quema y me dilata. Pero luego vuelven las gotas a mi ventana.

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