lunes, 23 de mayo de 2011

¡Una estúpidez!

Nunca tuve un hermano. Siempre fui la mayor y única hasta los diez años, cuando nació mi hermana. Pero nunca un varón, nunca alguien mayor. ¿Es necesario para una chica un hermano? Yo sí lo creo. Gracias a ellos aprendes mucho y te cuidan. 
Pude hacer muchas amigas en el colegio, y todas nos bautizamos: hermanas. Pero nunca un chico, un hermano. Hasta que los conocí a ellos. Los chicos del colegio lejano al mío. Los chicos que conocí en el movimiento juvenil, mis hermanos. Desde que ellos llegaron mi familia creció e hice mis hermanos a otras personas aparte de ellos, y eso no funcionó. Pero ellos seguían ahí. Dicen que de las peleas conoces a los que realmente son tus amigos. Pero nunca me peleé con ellos. Nunca. Siempre los quise demasiado como para que algo afectara nuestro trato, más que porque nos veíamos muy poco. 
¿Alguna vez te has peleado por una estúpidez? Yo si. Centenares de veces... En primer grado y en toda mi primaria. Pero se supone que ahora si nos peleamos debe haber una razón digna para nuestro disgusto. Pero...
La culpa me carcome de una manera sorprendente. No soporto estar lejos ni molesta con una persona, me bastan segundos para perdonarlos (si me importan esas personas). Y entonces ocurre ésto. Y yo no hago más que sentirme mal. No puedo fallar en mi meta, no puedo rendirme y darle la satisfacción de que ganó cuando no tenía la razón. No puedo hablarle, por más que lo extrañe. 
Y ahora camino por allí, recordando lo comoda que me sentía con sus abrazos. Donde yo era totalmente una enana, una personita chiquita comparada con el tamaño de mi compañero. Ahora me siento atrapada en una red, que no tiene cómo romperse, al estar sin sus consejos. Ahora me siento normal, sin que él se burle de mí. Ahora me siento culpable. Pero no es mi culpa que su orgullo sea más grande que su cariño hacia mí.
Solo espero, con una esperanza vaga, que me regale un: "disculpa". 
Extraño muchas cosas que hacia con él. Y me siento como si esos momentos fueran muerto. Pero me da dolor y me molesta más, estar conciente de que a él no le preocupa nada de ésto. Porque a él no le importo. O así parece.
...Todo por un lapiz.

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