Cada noche me acuesto con un pesar, que me acompaña en los días. Como un fantasma tras mi sombras. Por fin tengo algo que nunca esperé que tendría. Y mi sonrisa es más amplia al despertar. Comprendí al paso que mi sonrisa crecía, que había lastimado a muchos. Una vez te lo dije, Blogger. Hace tiempo, te escribí con las palabras 'Yo lastimo personas'. Pero la verdad es que no fue hasta que esa sonrisa cruzó mi rostro que comprendí la complejidad y la magnitud de mi error. Lastimé a muchas personas. Y en algún sentido debo confesar que no fue completamente mi culpa. Nunca me dí cuenta. La inmadurez es un vendaje bastante grueso. No es que ahora haya llegado a ser una persona completamente madura, pero por lo menos el vendaje se ha aflojado, y puedo ver más. Puedo ver esos rostros con sonrisas expetantes que me esperaban al otro lado del parque con la mano extendida. Y yo cómo, como una ciega, los rechacé a cada uno. Los mandé, como diriamos ahora los jóvenes, a la 'Friendzone'. Disculpenme. Sé que ninguno leerá esto, como ninguna de mis otras confesiones. Pero estará aquí hasta después que muera. Pienso en cada momento que me sentí miserable, y recuerdo que siempre ellos estuvieron ahí, y yo no me di cuenta. Conforme pasaba el tiempo, se alejaron o yo me alejé. Pero el tiempo no da vuelta atrás. Y ya nada puedo hacer. ¿O si? Los quiero. Perdón.
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