-No, no puedes ver eso.
-Deja, Azucena, entre tú y yo no hay secretos.
*Me detuve en seco*
-¿No hay secretos?-pregunté con un hilo de voz.
*Él me miró comprendiendo el momento*
-A partir de este momento.
*Nos miramos durante de una centésima de segundo y seguimos discutiendo*
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