domingo, 19 de enero de 2014

19/1

¿Se han enamorado alguna vez de la presencia de alguien? No de la persona, sino simplemente de la idea de su rostro en el mismo lugar que tú. Enamorado de la presencia de un desconocido. Sin la menor intención o necesidad de conocerle, simplemente con el deseo de contemplar su vida desde tu asiento. Sin importar si le acompaña alguien, simplemente su presencia te hace sonreír. Supongo que es raro, pero así me siento los Domingos en la iglesia. Siempre llego y levanto mi rostro esperando encontrarle, sentado lejos de mí, junto a aquella chica, sonriendo, sin notar mi presencia. Simplemente me enamora sentirme así.

No creo que sea un amor romántico, porque eso no funciona así (o eso creo), así que puedo respirar tranquila y disfrutar de su presencia y de la paz que su vida me da.

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