martes, 17 de marzo de 2015

17/3

He buscado mil y un razones para no volver a escribirle, pero siempre encuentro mil y dos excusas para hacerlo.
¿Cuántas veces tendré que hacer esto para convencerme de que jamás sentirá lo que yo siempre imagino que siente? Lo peor es que hago lo que sea para imaginar una sonrisa tuya, lo que sea para lograrla. ¡Cuánto quisiera que me gritara que siempre me mintió! ¡Que crezca! ¡Qué me olvide de él y mis sueños! Porque, tristemente, sólo él puede hacerme caer en la realidad. Ya yo no tengo maneras para hacerme entender. Quizá si me enamoro... Pero sabemos, qué improbable parece eso últimamente.

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