Es increíble lo volatil que puedo ser. Pero es un defecto que acepto y reconozco. Sufro todos los días por el mismo motivo. Pero sigo al acecho, y se ve tan mal. Se interpreta tan mal. Pero, ¿tendrá algo de malo que me pasee por una biblioteca sin tocar sus libros? (Si, hago referencia al pensamiento de The Secret Teachings of All Age, "Vivir en el mundo sin percatarse del significado del mismo es como deambular por una gran biblioteca sin tocar sus libros"). Nunca he concebido una relación, desconozco el término. Así que, he pasado toda mi vida observando y esperando. Como un usuario en una biblioteca, que nunca ha leído un libro sólo los contempla de lejos e imagina cómo serán. Así, justamente así... He visto tantos espécimes en mi vida, desfilar delante de mí, que podrían considerarme bióloga experta en Homo sapiens sapiens masculinos. Muchos perfectos, muchos imperfectamente perfectos... Pero ¡vamos! Soy yo. Yo me conozco lo suficiente para saber que nunca abriré la boca. No puedo ni sostener una mirada, no puedo responder una mirada intensa. El suelo atrae mi vista como la gravedad a todos los cuerpos. Damn! Sé que no soy lo suficientemente bonita como para que alguno voltee, sé que no son lo suficientemente mi tipo como para acercarmeles, sé que no soy valiente y que tiemblo como pollito, pero ante todo sé que ninguno perderá su tiempo conmigo. No soy el típico cliché, la nerd a la que los futbolístas o chicos nice buscan después de descubrir a su arpía novia. No creo que sea el típico cliché de la chica nula que descubre que ama a su mejor amigo, quien la ama desesperadamente. ¡Ni siquiera tengo un mejor amigo! No creo en eso. Soy demasiado tonta en esta vida. Los sueños me inundan, si me hirieran como a Jesucristo en la cruz, por el costado, saldrían un poco de sangre y un mar de sueños que flotarían al espacio dejando mi cuerpo flácido como un muñeco inflable recien desinflado. Oh, ¡qué autoestima! Me hiero a mi misma, pero me quiero con todo y mis problemas. Ya llegaste aquí, ahora puedes irte. Aún estoy buscando el botón de privado, cuando lo encuentre vuelve. "Estás entrando en aguas desconocidas de la conciencia humana; a un lugar retirado del universo". Si, estás en mi diario.
jueves, 23 de febrero de 2012
No me mires a los ojos.
Es increíble lo volatil que puedo ser. Pero es un defecto que acepto y reconozco. Sufro todos los días por el mismo motivo. Pero sigo al acecho, y se ve tan mal. Se interpreta tan mal. Pero, ¿tendrá algo de malo que me pasee por una biblioteca sin tocar sus libros? (Si, hago referencia al pensamiento de The Secret Teachings of All Age, "Vivir en el mundo sin percatarse del significado del mismo es como deambular por una gran biblioteca sin tocar sus libros"). Nunca he concebido una relación, desconozco el término. Así que, he pasado toda mi vida observando y esperando. Como un usuario en una biblioteca, que nunca ha leído un libro sólo los contempla de lejos e imagina cómo serán. Así, justamente así... He visto tantos espécimes en mi vida, desfilar delante de mí, que podrían considerarme bióloga experta en Homo sapiens sapiens masculinos. Muchos perfectos, muchos imperfectamente perfectos... Pero ¡vamos! Soy yo. Yo me conozco lo suficiente para saber que nunca abriré la boca. No puedo ni sostener una mirada, no puedo responder una mirada intensa. El suelo atrae mi vista como la gravedad a todos los cuerpos. Damn! Sé que no soy lo suficientemente bonita como para que alguno voltee, sé que no son lo suficientemente mi tipo como para acercarmeles, sé que no soy valiente y que tiemblo como pollito, pero ante todo sé que ninguno perderá su tiempo conmigo. No soy el típico cliché, la nerd a la que los futbolístas o chicos nice buscan después de descubrir a su arpía novia. No creo que sea el típico cliché de la chica nula que descubre que ama a su mejor amigo, quien la ama desesperadamente. ¡Ni siquiera tengo un mejor amigo! No creo en eso. Soy demasiado tonta en esta vida. Los sueños me inundan, si me hirieran como a Jesucristo en la cruz, por el costado, saldrían un poco de sangre y un mar de sueños que flotarían al espacio dejando mi cuerpo flácido como un muñeco inflable recien desinflado. Oh, ¡qué autoestima! Me hiero a mi misma, pero me quiero con todo y mis problemas.
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