lunes, 15 de octubre de 2012

There comes the fear.

Son como dos caminos unidos por mismo el destino, separados por una pared entre cada uno. Te vi al unirme al camino de la derecha, que era el que me correspondía. Te vi tomar el camino de la izquierda. Sonreíste al ver mi rostro. Y yo sonreí al ver el tuyo. Parece magia la vida algunas veces. Pero siempre la persigue el miedo y la incertidumbre. He avanzado por este camino con muchos ánimos y esperanzas. Viéndolo como si fuera uno de los deseos de año nuevo que cada vez pido al sonar la doce. Como si fueras la realidad soñada más hermosa de todas. El sueño que sigue estando cuando despierto. Pero ahí viene el miedo. Ahí viene el miedo otra vez. He visto tu rostro caminar junto al mío a través de pequeñas ventanillas que eventualmente aparecen en la pared que nos separa. Pero a veces no te veo. Y el miedo aparece, y dudo. ¿Estás realmente ahí? No dejo de preguntarme cuándo la pared desaparecerá. Cuándo nuestros caminos de unirán, como realmente debe ser. Una voz me dijo hace tiempo, ten paciencia. ¿Que lo bueno se hace esperar? Sí. Si esperé 17 años para que mi camino se uniera al de otro, una simple pared no lo me va a destruir y desanimar. Creo en ti, como creo en Dios. No me hace falta verte para saber que sigues a mi lado, avanzando conmigo.







¿Me he vuelto más cursi de lo normal o son ideas mías?

No hay comentarios:

Publicar un comentario