domingo, 28 de octubre de 2012

28/10

Supongo que debo dar gracias a Dios, por esas semanas. Por cada sonrisa que me sacaste. Por cada sonrojo. Por todo lo que sentí. Que finalmente tuve un amor de verano. Pero duele pensar, que acabó. ¿Acabó? Eso quisiera saber. ¿Alguna vez existió? ¿Alguna vez te importé? Bueno, no sé si alguna vez lo sabré. Pero a mí si me importó. Me cambiaste. Te quise y te quiero. Y no sé cómo voy a continuar con todo después de lo que dejaste en mi vida. Gracias Dios por haberme dejado querer y ser querida, aunque tal vez todo fuera una mentira. Me gustaría que no fuera acabado.

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