Odio lastimar a las personas. Pero a veces me sale involuntario. ¿No has tenido alguna vez un amigo desde pequeñines? ¿No te ha pasado que después de todo lo abandonaste por otro? ¿Y tú, sin darte cuenta pensaste que todo estaba bien? Luego la vida sigue, herman@, eso lo sabes muy bien. ¿No te ha pasado que ese nuevo amigo por quien abandonaste al amigo de pequeñines te harta? Si, te harta; que te siente incomodo cuando estás con el/ella. Algo siempre pasa. En mi caso pasaron infinidades de cosas. Yo crecí y me dieron un golpe en la nuca, que hizo que me cayera y me diera cuenta de los errores que había cometido con mis amig@s de pequeñines. Intenté cambiar y aún estoy en eso. Pero tomé distancias de aquel nuevo amig@. Y conocí gente nueva, gente que me hizo ser libre. Pero nunca le dije a aquel nuevo amig@ lo que había pasado entre nosotros. Y todo se tornó un engaño encubierto por amistad. Herí a alguien sin que ese alguien lo supiera. Y ahora estamos aquí. El/ella allá esperando con la mano extendida para que yo vaya hacia allá. Y la vacilación en mis piés es notoria. Pero ese alguien no lo sabe, no lo nota. Y como un tonto extiende la mano hacia mí, hacia su perdición, hacia el dolor y la decepción, hacia un mal amigo.
¿No te ha pasado que recibes una llamada de ese nuevo amigo, y que este llora? Tú no sabes por qué llora. Y tragas saliva. La duda se asoma en tus ojos. Y piensas en lo peor (una muerte u otra cosa). Te dice que necesita hablar contigo y cuelga. Y te l@ imaginas en su cuarto, en su cama, llorando. Y tú no sabes por qué. La duda te invade y piensas que lo descubrió, que descubrió el engaño que tu guardabas. Y ahora después de preguntarte cuántas separaciones tendrían tu grupo, sumas una más a la incognita de la decepción y el miedo. Tu amig@ llora, y desconoces la razón. Le temes a las palabras, al diálogo y al romper un corazón. Debes decirlo, te repites. Pero no puedes. Porque de verdad lo quieres y aprecias su amistad. Pero no quieres estar tan cerca. No quieres que se lastime con tus espinas, pues a tu rosa ya no le quedan petalos para dar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario