miércoles, 4 de septiembre de 2013

4/9

Lloré mucho con mi último libro. Lloré porque lo entendía, porque no pensé que pudiese encontrar a otra persona que pensara como yo. Lloré sin saber por qué razón, simplemente porque lo sentía y era lo correcto. Lloré porque las lágrimas querían salir, porque las palabras las llamaban. Lloré porque me sentía infinita.

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