jueves, 11 de diciembre de 2014

11/12

A veces es tan gracioso como todo pasa. Como los planes que ingenio en mis noches con todo el ánimo posible se ven sin sentido en mis mañanas. Cuando el sol lo ilumina todo, mi valentía se esfuma. Supongo que las cosas que pasan sirven para darme lecciones. La vida me dice: ¿ves lo que pasa? Ya no es metáfora. Y sonrío para no llorar. 
Conocí a este chico genial, que me hacía sentir bien y era divertido pasar tiempo en su compañía. Me retuve al ver su minoría de edad. Y dudé tanto de lo que sentía. Todas mis buenas ideas, mis motivaciones, se quedaron en palabras ¡como condenadamente siempre me pasa! Tuve el chance, las oportunidades. Y dudé por mis propios demonios, mis prejuicios. Me perdí Walter-Mittying mis oportunidades. La vida me abofeteó, porque cuando por fin reuní el valor para lanzarme, era demasiado tarde. Qué estúpida me siento. No quiero seguir escribiendo o leerlo, volveré en un mes a leerlo de nuevo y burlarme de mí misma. I love you, blogger.

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